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7 Lecciones espirituales del ejercicio

Mayo de 2016 · Por: Eliana Cline Para: Revista Saludablemente
7 Lecciones espirituales del ejercicio

Cómo aprovechar al máximo tu fuerza interior.

Mi ejercicio favorito es el yoga. Me mantiene en buen estado físico y flexible, previene el dolor de espalda y de hombros y libera la tensión del cuello. Es muy bueno para mi salud física y mental. Hace poco me uní a una clase que es desafiante e inspiradora, y he descubierto que mi experiencia también aplica a mi crecimiento espiritual.

1. Rodéese de gente que sea mejor que usted.

La mayoría de las mujeres de la clase son súper flexibles, fuertes y tienen un excelente estado físico. Pueden tocarse los dedos de los pies con la nariz y pararse con las piernas para arriba sin ningún esfuerzo. Estar rodeada de personas que están en un nivel muy superior al mío me inspira, me hace sentir humilde y me motiva a lograr más.

Y lo mismo ocurre la vida. Es fácil y cómodo rodearse de amigos que están en el mismo nivel que usted y que concuerden con sus opiniones. Las personas que están en un nivel más alto pueden ser amenazantes. Sin embargo, para crecer necesitamos encontrar maestros y mentores que sean superiores a nosotros y que sean ejemplos de lo que es posible lograr.

2. Los cambios reales requieren constancia

Si sólo ejercitamos de vez en cuando no ganaremos mucho. Un cambio real requiere ejercitar al menos una vez o dos veces por semana; sólo así podremos estirarnos un poco más y doblarnos un centímetro más allá. En la vida, hacer cosas grandes cada tanto es bueno, pero hacer cosas pequeñas de forma constante es aún mejor. El consejo más profundo que recibí alguna vez fue que hiciera algo pequeño todos los días para crecer espiritualmente.

3. Los detalles importan

En yoga, la diferencia entre una pose beneficiosa y una dañina es generalmente una pequeña diferencia en la posición de los hombros o la cadera. Sin embargo, el cambio radica precisamente en esa pequeña diferencia. Lo mismo ocurre en la espiritualidad, es fácil pensar que a Dios no le importa como actuamos, cuanto oramos o cuanto le buscamos, pero Dios si está en los detalles.

4. La repetición ofrece la oportunidad para profundizar y expandirse

A menudo repetimos pasos o movimientos. En lugar de estar aburridos por hacerlo de nuevo, la repetición provee profundidad y riqueza. Cada repetición es una oportunidad para mejorar, para llevar el límite un poquito más allá y para expandir los horizontes. En el nuestro diario vivir, la rutina de nuestro día a día y cada repetición ofrece la oportunidad para profundizar y para hacer más que la vez anterior, para realizar la acción con más intención y para abrir más nuestra consciencia.

5. Recuerde respirar

Con la respiración viene la consciencia, el poner los pies sobre la tierra y el foco, y también una mayor capacidad física. Nuestras frenéticas vidas nos hacen sentir que estamos constantemente corriendo. Olvidamos respirar, y mucho menos pausamos para oler unas rosas. Cuando esté usted varado en el tráfico, exhausto a la hora de acostar a los niños o haciendo las compras, respire. Respire profundo, el aroma del césped, aprecia el glorioso atardecer. Con la respiración viene la gratitud hacia Dios por la fuerza de vida de nuestro interior y por la capacidad para enfocarnos en lo que realmente importa.

6. La fortaleza interior es invisible pero crucial

En una clase de yoga, la anciana más endeble puede poseer una fortaleza inimaginable. Esta poderosa fuerza interior es invisible hasta que se necesita. En la vida, la fuerza real también es invisible. Es cuando callamos a pesar de morir de ganas de compartir ese chisme, cuando nos contenemos ante nuestra pareja por dejar de nuevo las medias en el piso, cuando no le gritamos a nuestro hijo de dos años por manchar la alfombra nueva con pintura para uñas, o cuando devolvemos una inmerecida devolución de impuestos a pesar de que nadie se hubiera enterado. La fortaleza verdadera está en el alma; es nuestra capacidad única para conquistar los impulsos y los bajos instintos a favor de la trascendencia y la espiritualidad.

7. Crecer no es cómodo

Cuando hacemos ejercicio no hay una vara de medición ni premios por excelencia. Cada uno decide cuánto es suficiente y cuándo parar. Pero nunca mejoraremos a menos que estemos dispuestos a tolerar la incomodidad. Ir más allá de nuestra zona de confort es la única forma de lograr un progreso real. En la vida diaria, siempre hay más para hacer. Algunas de esas cosas pueden parecer incómodas, imposibles e incluso dolorosas. Respetar las leyes y hacer siempre el bien por los demás muchas veces implicará sacrificios para nosotros mismos, sin embargo, sin incomodidad no se puede alcanzar el potencial infinito de nuestra alma.

Autor(a)
Eliana Cline

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