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Combatiendo la obesidad

Diciembre de 2015 · Por: Revista Saludablemente
Combatiendo la obesidad

La obesidad se define como una enfermedad crónica multifactorial compleja, influida por factores genéticos, fisiológicos, metabólicos, celulares, moleculares, sociales y culturales; y se caracteriza por el aumento del tejido adiposo (grasa).

Por diversos factores se ingieren más calorías de las que se eliminan. Habiéndose celebrado el 12 de noviembre como el Día Mundial de la Obesidad, los científicos evalúan ciertos factores que debemos saber sobre esta enfermedad:

1.- Factor emocional

Es cierto que algunas personas comen más o menos de lo acostumbrado según su estado emocional y ello puede conducirnos a un estado de sobrepeso u obesidad.

El sistema nervioso central es quien regula la ingesta de alimentos, proceso en el cual intervienen varias hormonas como la leptina. Algunas personas sufren de mutaciones que inactivan la leptina o generan resistencia a ella (nunca se sienten del todo satisfechos).

Algo curioso es que cuando una persona no duerme lo suficiente, la concentración de grelina aumenta (la hormona que nos hace sentir hambre) y los niveles de leptina disminuyen (la hormona que nos hace sentir llenos), entonces sentimos más hambre (y comemos más).

Por eso dormir bien es un factor que debes tomar en cuenta para reducir la ansiedad por comer. Mantenerse con el ánimo arriba es también importante.

2.- Factor hereditario

El sobrepeso y la obesidad tienden a ser hereditarios. Se ha comprobado que las probabilidades de tener sobrepeso u obesidad son mayores si uno o ambos padres lo tienen. La intolerancia a ciertas sustancias, problemas hepáticos y tendencias vinculadas a la producción de hormonas que regulan el comportamiento metabólico tienen un componente genético.

3.- Enfermedades asociadas a la obesidad

Algunas enfermedades pueden ser el camino a la obesidad, por ejemplo, el hipotiroidismo es una afección que desacelera el metabolismo (obviamente si tu cuerpo procesa más lento, no quemas lo suficiente a tiempo).

El síndrome de Cushing es otra afección en la que las glándulas suprarrenales producen una cantidad excesiva de una hormona llamada cortisol, que genera en muchos casos aumento de peso.

Otra dolencia, y mucho más común, es el síndrome del ovario poliquístico que genera concentraciones altas de unas hormonas llamadas andrógenos. El desequilibrio hormonal genera, entre otras cosas, aumento de peso.

4.- La edad

Obviamente la edad es un factor que tampoco ayuda, ya que a medida que uno envejece tiende a perder masa muscular, especialmente si hace menos ejercicio cada vez. En este caso, la pérdida de masa muscular también puede disminuir la velocidad en la que el cuerpo quema calorías. Por eso se recomienda caminar a las personas mayores.

5.- Malas combinaciones en los alimentos

En este caso, el balance energético es clave: la energía es la cantidad de calorías que se obtiene de los alimentos y bebidas que se ingieren. Para que exista un balance energético, la energía que ingresa a nuestro cuerpo a través de alimentos y bebidas debe ser igual (en el mejor de los casos menor) a la que gastamos (muévete siempre para continuar consumiendo calorías).

¿Ante este panorama que debemos hacer? Caminar, saltar, besar, pensar, respirar, cantar etc. El truco está en siempre mantenernos activos, movernos es vida. Las personas poco activas tienen más probabilidades de subir de peso obviamente porque no queman todas las calorías que consumen.

Adicionalmente a esto, ser sedentario, eleva el riesgo de sufrir enfermedades a las arterias coronarias, presión arterial alta, diabetes, cáncer del colon y otras muchas otras complicaciones de salud.

Muévase, haga ejercicio, suba las escaleras, camine más cuadras, si bien no podremos tal vez evitar los múltiples factores posibles para sufrir de sobrepeso u obesidad podemos preparar una rutina de movimiento y seguir controles médicos que nos ayuden a reducir la posibilidad de contraer obesidad.

Una dieta saludable y variada, combinada con actividad física regular y buena hidratación, contribuye a reducir y controlar los procesos inflamatorios que provoca la obesidad.

Frutas, vegetales, granos y pescado son alimentos muy importantes para evitar la inflamación; elimine de su dieta los alimentos procesados y altos en calorías y opte por un régimen hipocalórico que le hará sentir mejor, y vivir de una manera saludable.

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