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Inflamación y obesidad

Diciembre de 2015 · Por: Revista Saludablemente
Inflamación y obesidad

Una dieta saludable y variada, combinada con actividad física regular y buena hidratación, contribuye a reducir y controlar procesos inflamatorios que provocan el deterioro de los tejidos asociados con la diabetes tipo 2, enfermedad crónica que se vislumbra como el principal desafío de salud pública para los próximos años, con 220 millones de enfermos a escala mundial que podrían triplicarse en 15 años.

Eso aseguraron expertos durante el XVII Congreso Latinoamericano de Nutrición 2015, sumando una razón más para elegir una dieta equilibrada, que tenga todos los grupos de alimentos, observe raciones suficientes para tener una ingesta calórica acorde con el estilo de vida y contemple una hidratación adecuada, pues la falta de agua también desencadena procesos inflamatorios.

Obesidad

Los procesos inflamatorios generados por la obesidad son, en los hechos, el gatillo que dispara la diabetes, pues es justo la inflamación lo que provoca la destrucción y disfunción de las células pancreáticas, encargadas de producir insulina.

Por ello, es posible intervenir a través de la dieta en pacientes con propensión a la diabetes, para retardar la enfermedad o para mitigar sus efectos en quienes ya la tienen, a través de alimentos ricos en vitaminas A y D, aseguró Roxana Valdez Ramos, investigadora de la UNAM (México), durante su ponencia “Proceso inflamatorio en diabetes tipo II”.

Philip Calder, profesor de la Universidad de Southampton, en Reino Unido, afirmó que los procesos inflamatorios son sumamente peligrosos para el sistema inmune y la microbiota intestinal. Sin embargo, esto se puede controlar mediante la dieta.

El profesor Calder detalló que los mecanismos fisiológicos que intervienen en la inflamación de bajo grado pueden dañar a la microbiota intestinal, la cual tiene una relación estrecha con el sistema inmune.

“La cantidad y los tipos de bacterias dependen en buena medida de la dieta y tienen relación con enfermedades como la obesidad, el síndrome metabólico, la diabetes, el autismo y las alergias”, explicó Calder.

¿Podríamos modificar la composición de esta microbiota a través de la alimentación, de tal manera que así tratemos enfermedades relacionadas con reacciones inflamatorias? El investigador británico considera que sí, y por ello destacó la importancia de incluir ácidos grasos omega-3 en la dieta.

La importancia de la actividad física

“Frutas, vegetales, granos y pescado son alimentos muy importantes para evitar la inflamación de bajo grado”, aseguró Philip Calder, quien también resalta la importancia de la actividad física: “Para ser menos propenso a la inflamación, es vital estar en forma”.

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